Dos coches iguales, el mismo film, dos talleres. Uno queda con una línea fina a un milímetro del borde de cada pieza; el otro no tiene ni una junta visible. La diferencia no está en la marca del PPF: está en cómo se ha cortado y colocado. Te explicamos los dos métodos con honestidad, porque en Lamina Zero trabajamos con los dos.

Método 1: patrones con corte digital

Existen bases de datos con los patrones exactos de casi cualquier coche del mercado. El instalador elige el modelo, el año y la pieza, y un plóter de corte saca la pieza de PPF ya cortada. Nosotros cortamos los patrones en nuestro propio Studio, no los recibimos precortados, y eso nos permite ampliar cualquier pieza cuando queremos más cobertura de la que trae el patrón por defecto.

Ventajas: precisión repetible, no hay cuchilla sobre la pintura, tiempos de instalación más cortos.

Límite real: un patrón está diseñado para quedar sobre la superficie de la pieza, así que el borde del film termina unos milímetros antes de la arista. En un capó eso significa una línea fina en el borde delantero. En un paragolpes, un borde en las entradas de aire. Se ve poco, pero se ve, y es donde con el tiempo puede acumularse suciedad.

Método 2: instalación artesanal en bruto (bulk)

Aquí no hay patrón. Se coloca un trozo de film mayor que la pieza, se posiciona con solución de deslizamiento, se fija y se recorta a mano directamente sobre el coche, envolviendo cada borde hacia el interior de la pieza. El resultado: la protección llega hasta donde llega la pintura, y no queda ningún borde visible.

Ventajas: cobertura total, sin juntas, estética idéntica al coche sin film.

Lo que exige: técnica y las herramientas adecuadas. Con cuchillas específicas para PPF no se atraviesa el film: se marca solo la capa superficial (el top coat). El propio film emite un ligero silbido al cortarse que avisa del límite mucho antes de llegar al adhesivo. Después, con un tirón controlado en el corte final, el sobrante se arrastra entero y el film se separa entre capas, sin que la hoja haya tocado la pintura. Es lo que separa a un instalador de un artesano, y es donde treinta años de oficio con láminas se notan.

Qué recomendamos en cada caso

Lo que no cambia con el método

Con cualquiera de los dos, el trabajo se hace en un espacio limpio, con iluminación de inspección y la carrocería descontaminada. Descontaminamos la pintura antes de tocar el film, protegemos los interiores y revisamos cada pieza a contraluz antes de entregar. Y la garantía del fabricante (hasta 10 años) es la misma.

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Preguntas frecuentes

No necesariamente. El coste principal es el film y las horas. Nosotros cortamos los patrones en el Studio y ajustamos el precio por cobertura, no por método.

Quedan a unos milímetros de la arista, así que sí, hay una línea fina visible de cerca. Con instalación artesanal los bordes quedan envueltos y no se ven.

Para un especialista con cuchillas específicas, no. No se atraviesa el film: solo se marca la capa superficial (el top coat). El PPF emite un ligero silbido al cortarse que avisa del límite mucho antes de llegar al adhesivo. Después, con un tirón controlado en el corte final, se arrastra todo el sobrante y el film se separa entre capas sin que la hoja haya tocado la pintura.